La cerveza sobre la mesa

LAS CERVEZAS
Y LA DIETA
MEDITERRÁNEA
En el contexto de una dieta mediterránea, combinada con una vida saludable y actividad física frecuente, esta bebida tiene su sitio.
Consumida con moderación -por su contenido en alcohol-, la cerveza ofrece algunos beneficios para la salud por su contenido en determinados nutrientes y antioxidantes. En el contexto de una dieta mediterránea, combinada con una vida saludable y actividad física frecuente, esta bebida tiene su sitio.
Además, la cerveza forma parte de la cultura de los países mediterráneos desde tiempos ancestrales -se cree que los sumerios de la antigua Mesopotamia fueron la primera civilización en consumirla-. Su nacimiento se asocia al de la agricultura y fue provocado por la fermentación espontánea de cereales como el trigo y la cebada.
Durante siglos, el consumo de cerveza se extendió por toda la cuenca del Mediterráneo, desde los egipcios, los griegos y los romanos, para quienes era una bebida esencial en todo tipo de celebraciones y festividades.
La cerveza, por su contenido en agua, ayuda a hidratarse; contiene antioxidantes, concretamente polifenoles, que protegen nuestras células. Su consumo moderado también podría contribuir a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
La cerveza aporta vitaminas A, B, D y E, minerales como fósforo, potasio, magnesio y silicio, fibra soluble, proteínas y carbohidratos.
Su aporte calórico puede variar según los distintos tipos de cerveza, pero oscila en torno a las 45 kcal/100 ml de la cerveza tradicional y las 17 kcal/100 ml de la cerveza sin alcohol.
VAJILLA PARA
SERVICIO PERFECTO
Cada estilo de cerveza tiene su copa o vaso (la jarra está indicada, por la dureza de su cristal, para eventos festivos) y es que la elección de la vajilla es importante para el disfrute total de esta bebida, además de su servicio en el que la temperatura es uno de los parámetros más importantes.
Además, al servir la cerveza se forma la espuma, se libera el gas y se evita la sensación de hinchazón en el estómago, algo que es más difícil si se consume directamente de la botella o de la lata.
Los vasos y copas de cerveza más comunes son:
DISFRUTAR
DE LA CERVEZA
EN CASA
en las casas españolas, esta bebida también está muy presente. Y para su pleno disfrute, no está de más tener en cuenta algunas consideraciones.
El consumo de cerveza en España se asocia mayoritariamente a la hostelería -forma parte de nuestra cultura mediterránea de compartir y socializar con la comida y la bebida-, por encima del que se hace en los hogares -salvo durante la pandemia que, por razones obvias, esta tendencia fue al revés-. Pero en las casas españolas, esta bebida también está muy presente. Y para su pleno disfrute, no está de más tener en cuenta algunas consideraciones.
- Compra la cerveza ‘fresca’, esto en en lugares donde esté almacenada en lugares ‘frescos’ y alejados de la luz y del calor.
- Almacena la cerveza en un lugar adecuado, siempre en posición verticalmente y en un lugar fresco, oscuro y seco.
- No tiene fecha de caducidad, pero sí fecha de consumo preferente. Gracias a la fermentación, la levadura genera alcohol y éste actúa como conservante, al igual que el lúpulo, ambos también ayudan a evitar la proliferación de hongos y bacterias.
- Sirve cada cerveza en su copa o vaso -escrupulosamente limpios-. Pero si no, opta por la copa Teku, que se acerca bastante a ser una «copa universal» debido a su diseño que busca realzar los aromas de una amplia gama de estilos cerveceros.
- No congeles la copa o el vaso donde vas a servir la cerveza porque se pierden aromas y sabores, además de la carbonatación.
- Degusta cada cerveza a la temperatura adecuada (entre 4 y 6 ºC las más ligeras; y entre 10 y 13ºC las de mayor graduación alcohólica).
- Sirve un poco de cerveza con la copa inclinada a 45ºC, espera a que la espuma se asiente y sigue sirviendo, una vez enderezado, hasta llenar ¾ partes del recipiente dejando 2-3 cm de espuma.
- Combina la cerveza con algo de comida para reducir los efectos del alcohol.



